Los Caballeros Templarios han sido objeto de mitos y especulaciones desde su primera aparición en Jerusalén en el siglo XII y tras su desmantelamiento. A lo largo de los años, se han formulado diversas teorías sobre su riqueza, sus ideas y prácticas religiosas, e incluso sobre sus acciones fuera de Europa.
Sin embargo, esto no sorprende. Los Caballeros siempre mantuvieron en secreto sus vidas y rituales, lo que dio pie a especulaciones. Sin embargo, conocer la verdad de los rumores sobre una orden monástica tan poco comunicativa es un desafío.
Tras la ejecución del último gran maestre de la orden, los Caballeros fueron aniquilados. Sin embargo, su disolución solo se produjo en Francia. Para sobrevivir en otros países, como Escocia, Portugal, Alemania, España e Irlanda, los Templarios tuvieron que tomar medidas cautelosas, lo que llevó a cambiar el nombre de la orden en Aragón a Orden de Montesa, y en Portugal a Orden de Cristo. Se dice que los Templarios pasaron a la clandestinidad y que aún existen. Sin embargo, es difícil probarlo o refutarlo.
Los mitos también rodean los tesoros de la orden. Las riquezas que poseían los Caballeros Templarios eran una de las fuentes de su poder. Sin embargo, los tesoros que supuestamente poseían no fueron descubiertos ni siquiera después de su caída. Al final, los Templarios eran ricos y mantenían en secreto la ubicación de sus riquezas. Un tesoro, en particular, desató los rumores. Se llamaba Baphomet, y lo usaban como guardián para encontrar tesoros y guardarlos. La forma y apariencia de las estatuas eran desconocidas para el público, lo que hizo que el rey Felipe las deseara desesperadamente.
Los Templarios surgieron y desaparecieron hace mucho tiempo. Muchas especulaciones indican que no fueron completamente desterrados y que sobrevivieron en algunos países europeos, bajo diferentes nombres.
